Cómo vestirse para una entrevista

Si, como suele decirse, la primera impresión es la que cuenta, buena parte de nuestras posibilidades de éxito en una prueba de selección de personal parten, inevitablemente, de la indumentaria que vistamos. Como norma general, conviene apostar por la discreción.
La frase podría ser: discreta, a la par que elegante, pero, en cualquier caso, a la hora de vestirse para una entrevista, conviene tener siempre presente el tipo de empleo que esta en juego. Resulta evidente que no debe recurrirse a la misma indumentaria cuando se aspira a un puesto de comercial que si lo que uno quiere ser de mayor es dibujante de tiras cómicas en un periódico, o cámara de televisión en una expedición al Everest.
Si es posible, sin embargo, observar una serie de normas básicas que servirán para superar con éxito el primer contacto visual con el entrevistador. Así, aunque resulte poco probable que el atuendo que se vista en ese momento sirva como argumento definitive para adquirir el puesto al que se aspira, si puede actuar como filtro selectivo previo. Algo así como cuando uno se examina del carne de conducir y antes de arrancar el coche se olvida de ponerse el cinturón de seguridad.
En general siempre es mejor vestir de un modo discreto que hacerlo de manera llamativa. En este sentido, conviene evitar maquillajes o adornos excesivos; y desde luego cualquier signo en nuestra ropa que revele una tendencia ideológica, religiosa o de cualquier otro tipo. No es, con toda seguridad, el mejor día para ponerse ese polo tan bonito con el escudo del Real Madrid.
Otro aspecto importante es el relative a la comodidad. Si, es verdad que con la chaqueta ofreces una apariencia de persona formal, pero si te aprieta tanto que el ahogo te impide concentrarte en las preguntas de tu entrevistador, ten por seguro que no habrás hecho un buen negocio. Además, si vistes algo a lo que habitualmente no estas acostumbrado, se te notara rapidamente (ese estirarte continuamente la corbata...).
Resulta, por otra parte, obvio aconsejar vestir prendas en buen estado y que favorezcan nuestro aspecto. En esta recomendación no se incluyen exhibicionismos tales como camisetas excesivamente cenidas para presumir de las horas pasadas en el gimnasio -salvo que el puesto que se te ofrece sea el de modelo en ciertos programas de televisión- o escotes excesivamente generosos.
Por ultimo, y dando por supuesto que acudes al encuentro en perfecto estado de revista en cuanto a higiene se refiere, evita el uso de colonias o perfumes embriagadores. Respetar el medioambiente no es norma que se limite a los espacios abiertos.