El lenguaje corporal en las entrevistas de trabajo

La forma de saludar y despedirse, la postura a la hora de sentarse o la manera de gesticular pueden llegar a tener tanta influencia en la obtención de un puesto de trabajo como el propio curriculum. Cuidar estos aspectos puede significar el empujón definitive en dirección al empleo solicitado.
Un candidato entro en el despacho del entrevistador, le dio a este una buena palmada en la espalda y se repantingo en la silla. Luego puso los pies sobre la mesa y anuncio encontrarse dispuesto a comenzar la conversación. ¿Consiguió este candidato el trabajo? Si, desde luego. Claro, que era el hijo del presidente de la compañía, y quizá eso ayudo en algo. Bromas aparte, lo cierto es que uno de los aspectos mas importantes de una entrevista de trabajo lo constituye la actitud física que adopte el candidato.
Por riguroso orden de aparición, analicemos en primer lugar el saludo inicial. ¿Cambia en algo que el entrevistador sea hombre o mujer? En absoluto. En este asunto no hay discriminación positiva que valga. Ni besos en la mejilla para ellas ni palmaditas para ellos, y si un f irme apretón de manos, tanto si es hombre como mujer. Nunca deben darse besos en la mejilla ni recurrir a otro tipo de saludos mas familiares.
Pero ojo, no debéis confundir el adjetivo firme con hercúleo. Porque tampoco se trata de demostrar tu afabilidad a costa de fracturar algún hueso de la mano que tan cortesmente se te tiende. En el polo opuesto, evita dejar la mano flácida, así como desmayada. Un feo detalle que pude dejar tus opciones tan debilitadas como tu propio saludo.
Recuerda que, aunque es lógico que a uno le suela delatar un cierto nervio-sismo, debes procurar mostrarte relajado y seguro de ti mismo. Hay que adoptar una actitud segura, positiva y firme, pero sin que resulte rígida ni acartonada. Debe mantenerse una escucha activa, sonreir con frecuencia, mostrar expresión de interes y adoptar un lenguaje corporal correcto (cuidar la postura al sentarse, expresión de la cara, etcetera).
También debes evitar tics como jugar todo el tiempo con el bolígrafo, un anillo o el mechero, a no ser que pretendas explorar el grado de paciencia de tu interlocutor. Y no te relajes en el momento de la despedida. Aunque la persona que te ha entrevistado te haya parecido muy cercana y agradable, no caigas en la tentación de variar el tipo de saludo inicial. Muchos candidatos incurren en el error de revelarse excesivamente amigables en este ultimo paso. Acogete de nuevo al firme apretón de manos, una receta que nunca falla.

• Saluda con un firme apretón de manos. Nada de besos en la mejilla.
• Adopta una actitud segura y positiva, pero sin que resulte rígida ni acartonaba.
• Despidete del mismo modo como saludaste.