El curriculum no es una carta
La presentación gráfica
En todo caso y más allá de los contenidos, es realmente decisivo el impacto visual inmediato: el curriculum ha de estar bien confeccionado, incluso gráficamente, de forma equilibrada y armoniosa.
Los elementos clave en este orden de cosas son la sencillez y la claridad. Se ha de utilizar la presentación gráfica como un instrumento para llamar la atención del lector sobre los elementos que juzgamos más importantes.
Tenemos delante un par de folios que se han de dividir en tres secciones; cada una de ellas ha de ser claramente reconocible y ha de tener un título diferente del resto del texto, usando, por ejemplo, el subrayado, la negrita, caracteres de mayor tamaño, etc.
Todos los bloques han de tener los mismos márgenes y el mismo estilo; es posible presentar de forma distinta las informaciones que juzgamos prioritarias, a fin de resaltarlas, como el nombre y apellidos, la experiencia profesional u otros datos. Más adelante veremos ejemplos de curriculum que siguen criterios gráficos distintos.
No más de tres folios
¿Únicamente tres folios? Decididamente sí, ya que tres folios son suficientes para escribir incluso un curriculum con una larga experiencia de trabajo, organizada y sobresaliente; en caso de que se necesite incluir un cierto número de detalles importantes, estos se escribirán sobre otros folios aparte.
Se ha de escribir, pues, el curriculum en uno o dos folios, según la extensión e importancia de la experiencia profesional, y dividiéndolo en tres secciones personales:
DATOS CENSALES O PERSONALES
ESTUDIOS Y FORMACIÓN
EXPERIENCIA PROFESIONAL
El tercer folio queda reservado para la carta de acompañamiento. No se ha de incluir nada más, ya que, como hemos dicho, con este primer contacto se cumple el objetivo de manifestar nuestro interés por un determinado puesto y conseguir una entrevista personal.
No es necesario, a menos que no se pida de forma explícita, añadir las fotocopias de diplomas, documentos o fotografías.
Es difícil decir cuál de estas páginas tiene un peso mayor: depende de la importancia que el seleccionador dé a las características personales frente a las capacidades y a los conocimientos: esto último se ha de intentar comprender a partir de la lectura del anuncio de búsqueda de personal.
Antes de enviar el curriculum
El receptor de nuestro curriculum no puede llevarse la impresión de que hemos respondido de forma superficial o apresurada: dediquemos, pues, el tiempo necesario para presentarnos de la forma más adecuada.
No hemos de tener prisas para enviar nuestro curriculum: dejémoslo descansar sobre nuestra mesa de trabajo un día y leámoslo después, comparándolo con la lista de control que se ofrece en el último capítulo del libro: nos ayudará a evitar los descuidos y los errores más comunes. Todavía mejor, dejemos que alguien lo lea y pidámosle su parecer sobre la forma y los contenidos: ¿podremos conseguir una entrevista con tal curriculum?
Enviemos la carta con el franqueo normal, a no ser que se haya pedido hacerlo de otro modo; en los últimos tiempos se está extendiendo la costumbre de pedir que el curriculum se envíe también por fax: si no tenemos un aparato de fax a nuestra disposición, podemos acudir a las oficinas de correos o a los particulares que ofrecen tal servicio.