El curriculum no es una carta

Pongámonos en el puesto del seleccionador, que ha de leer decenas de respuestas a su anuncio, intentando reconocer entre líneas el perfil del candidato ideal, tal como lo ha concebido en su mente.
No escribamos una carta que le explique por qué hemos decidido presentarnos para un determinado empleo y, sin embargo, no le diga cuál es nuestra edad o si, en realidad, tenemos la experiencia que se pide.
Ayudémosle con un esquema, a través del cual pueda fácilmente encontrar todas las informaciones necesarias y, al mismo tiempo, pueda entender que somos, realmente, el candidato que se ajusta al puesto que se ofrece.
Es evidente que existen muchas formas de escribir un curriculum, y cada uno puede elaborar uno con su estilo personal, pero sin olvidar algunas reglas básicas; analizaremos detalladamente los contenidos de un buen curriculum vitae.
Cuidar la primera impresión
El sobre que llegará a la mesa del seleccionador ha de ser blanco y, se ha de procurar que sea de formato «americano», es decir, el sobre «apaisado» que permite doblar el folio en tres partes (véase la figura de pie de página).
En el sobre se ha de escribir la dirección del destinatario en la parte inferior derecha y, si se cree oportuno y necesario, puede escribirse, en la parte inferior izquierda, la expresión «Confidencial». En la parte posterior del sobre se escribe el remite, con la propia dirección completa.
En el interior del sobre se envían los folios del curriculum, doblados de forma que la parte superior del primero de ellos pueda ser leída. El curriculum se ha de escribir en papel blanco, de buena calidad y en el formato estándar A-4; el curriculum puede enviarse fotocopiado, pero la carta de acompañamiento, por el contrario, ha de ser siempre enviada en original.
En caso de que la carta se escriba a mano, el color de la tinta ha de ser azul o negro, y se ha de usar una pluma estilográfica o un bolígrafo de buena calidad.
El curriculum se ha de escribir en el mismo idioma en que ha sido redactado el anuncio. Debe ser escrito en primera persona e incluso en forma impersonal; se ha de evitar absolutamente el uso de la tercera persona.