Los anuncios de búsqueda de personal

Cuando se constata la necesidad de contratar a una persona nueva para un determinado puesto de trabajo, la praxis habitual en una empresa consiste en considerar si, entre las personas que ya existen trabajando en ella, hay alguna que posea los requisitos exigidos y, al mismo tiempo, se encuentre en condiciones de ser trasladada al puesto que se desea cubrir. En caso de que no se encuentre la solución adecuada, el responsable de la selección acude al archivo interno, es decir, a los curriculum de aquellas personas que se han seleccionado últimamente para una entrevista. Es posible que las personas que hayan presentado una demanda de empleo hace algunos meses, hayan encontrado ya un trabajo, pero consultar a las personas que ya han demostrado en alguna ocasión un interés por la empresa, es un sistema rápido y poco costoso: se puede comprobar su disponibilidad con una sencilla llamada por teléfono o con una convocatoria para una entrevista.
Si esta práctica, además de la habitual publicidad boca a boca entre conocidos y amigos, no funciona, la búsqueda de la persona adecuada ha de dirigirse ahora fuera de los límites de la empresa, publicando un anuncio de oferta de empleo o contratando los servicios de una agencia de consultores. Estas agencias especializadas disponen también de un archivo para sus propias consultas, con el objetivo evidente de ahorrar tiempo y reducir los costos, generalmente elevados, que supone la publicación de un anuncio en los diarios. Estos archivos de curriculum y de nombres a los que recurrir están generalmente al día y son muy completos.
En el caso específico de los jóvenes recién graduados, ya hemos dicho que las empresas se dirigen frecuentemente a los institutos y a las facultades, lo que les permite la creación de un archivo válido de personas, para cuya localización no está prevista la inversión de mucho tiempo ni dinero. Imaginemos una empresa que, de hecho, publica un anuncio cuyo objetivo es encontrar un joven economista que haya terminado hace poco sus estudios. Las respuestas a tal anuncio serían indudablemente numerosísimas, pero poco detalladas. Utilizar los listados de las escuelas superiores y de las facultades permite, por el contrario, conocer por adelantado la edad, la dirección y la calificación académica del posible candidato, lo que simplifica una primera selección.