TODO CUANTO QUEREMOS DECIR
La escritura posee frente a la entrevista personal la ventaja de poder resistir mejor a la tentación de decir todo y de forma desordenada: es absolutamente claro que si queremos conseguir las mejores posibilidades, conseguiremos mejor nuestro objetivo y tendremos más probabilidades de éxito, si hacemos un poco de ejercicio en la difícil tarea de «relatarnos» a nosotros mismos.
La tentación que fácilmente se experimenta frente a un entrevistador, que se supone generalmente que es un psicólogo, es la de manifestar una disponibilidad mayor para abrirnos y contar nuestros problemas.
Es cierto que un especialista puede sernos de mayor ayuda que otros para enfocar y superar algunas dificultades personales, pero el momento de la entrevista no es, precisamente, el momento adecuado.
La selección es la fase en la que la empresa valora las potencialidades y las capacidades de una persona, respecto a las exigencias de la organización; por otra parte, el candidato ha de valorar si la posición que se le ofrece es de su agrado y de su interés.
Se deberá, pues, decir y preguntar todo lo que se considera necesario para favorecer la comprensión de lo que se espera de él y de lo que podrá recibir a cambio.
Por tanto, en esta situación, la sinceridad y la transparencia son los instrumentos esenciales del contrato: el equilibrio entre un comportamiento serio o ingenuo, y una actitud demasiado elaborada o claramente insostenible, es la clave para conseguir el triunfo.